CEIP Plasencia

CEIP PLASENCIA

Plasencia.Cáceres.2010

 

Promotor Consejería de Educación. Gobierno de Extremadura.

origen del proyecto
crecimiento
desarrollo en planta
relaciones espaciales y visuales
interior aula infantil+exterior aula primaria

EL ÁRBOL DE LA VIDA

 

El punto de partida de este proyecto es, sin duda, la reflexión sobre el concepto de escuela. Entendemos ésta como lugar de intercambio de conocimientos y habilidades, no sólo del maestro hacia el alumno, sino también en sentido contrario, y circular (entre alumnos, entre maestros) y expansivo (de dentro hacia fuera de la escuela y de fuera hacia dentro). Un lugar de crecimiento, donde alimentar la curiosidad, descubrir, crear, cambiar, evolucionar. Un lugar que refleje, por lo tanto, la multiplicidad de visiones y opiniones, que contemple el cambio, las distintas maneras de ver, aprender, expresarse.

 

Basada en estos conceptos, escuela, intercambio y crecimiento surge nuestra propuesta.

 

En primer lugar, proponemos recuperar un elemento, el árbol, como símbolo que desde la antigüedad ha acompañado a la idea de escuela, símbolo del crecimiento, del abrigo, de la fortaleza, de la memoria. Representación de la simbiosis perfecta entre espacio-maestro-alumno. Y para albergar este árbol, la plaza. El espacio de relación por excelencia, un vacio arquitectónico, que acoge y complementa al árbol y que se va a convertir en la rótula o epicentro del colegio. Ambos, plaza y árbol, se convierten así en espacio de referencia, espacio de bienvenida, espacio de abrigo, espacio de juego, espacio de aprendizaje.

 

A partir de este epicentro o hacia él, fluyen y afluyen las calles, los espacios de circulación, que se van adaptando a la topografía existente, ensanchando y estrechando, para convertirse así en lugares en los que hablar, jugar, sentarse con el maestro, improvisar una clase, encontrar un cielo de colores, dibujar, observar el espacio exterior, el huerto. Una secuencia de espacios que dan cabida a dotar de singularidad a pequeñas situaciones específicas.

 

Alrededor  de la plaza y a lo largo de la calle se organiza el programa, las distintas actividades, de manera que van a ser estas actividades dentro de la escuela las que van a crear una coherencia fenomenológica, que va a vertebrar y estructurar el desarrollo del edificio.


De esta manera la propuesta cuenta con una organización global que, sin embargo, pretende reflejar un cierto orden aleatorio, natural, una voluntad de heterogeneidad a través de la respuesta formal y volumétrica de cada una de las partes. Aulas cambiantes, con volumetrías que nos acercan al arquetipo de casa, cubiertas inclinadas con múltiples variables que reflejan su condición espacial al interior, con techos distintos, con paredes distintas, con espacios propicios para la personalización e identificación personal, así como para la creatividad como parte necesaria y fundamental del desarrollo y crecimiento de los niños. Un rincón con un cilindro verde donde se puede pintar con una tiza. Un comedor redondo donde todos se pueden ver. O el árbol de la plaza, seguramente una encina, sobre un pequeño montículo donde sentarse a leer.

 

Una idea de edificio en definitiva, como el mundo de los niños, como nuestro mundo, cambiante y heterogéneo.

 

En definitiva, como nos recuerda Louis I. Kahn, hemos intentado tomar conciencia de la naturaleza de la escuela para después intentar crear un “espacio adecuado”

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